David contra Goliat

Aun estando a más de ocho mil kilómetros de España me entero de todo. Así por ejemplo sé que un amigo, mi amigo, ha tenido su particular debate del mes. Más que debate, contienda. Eso sí, una muy desigual… Lo propio cuando el sordo capital debate con la justicia social.

Repasar de vez en cuando la historia sirve para recordar que no siempre gana el más fuerte; por ejemplo, David contra Goliat.

Como «mi David» es muy de Teruel, y también existe, cada vez que percibe una injusticia salta como un gato. El detalle es lo de menos, lo importante es que con el pasar de los años no ha perdido ni un ápice su capacidad de reacción y lucha. Por eso y por mucho más pido a Dios cada día que le de salud para que pueda seguir patroneando nuestra nave, por lo menos, otros diecisiete años más.

¡Bien hecho!

© Lucía Arranz